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Reportajes

LA COOPERACIÓN ESPAÑOLA Un modelo de cooperación cultural

Última Actualización Lunes, 21 de Enero de 2013. 13:27h.







TESTIMONIO Veimar Grimaldos. Egresado Escuela de Sucre. Especialidad de Pintura Mural fue una experiencia muy positiva, muy buena en mi vida puesto que mi paso por aquí ha marcado un antes y un después de la Escuela. Antes de la Escuela era muy joven y tenía muchas dificultades, principalmente de adaptación a la sociedad, éramos jóvenes y habían cosas terribles y oscuras, en esa generación habíamos jóvenes en pandillas, en el alcoholismo y en la droga y para mucha gente y en mi persona ha sido una oportunidad maravillosa que te puedas formar y que además te paguen por tener buenas notas, ha sido algo sorprendente y maravilloso en mi vida, mucha gente nos agarramos de eso y empezamos a provechar porque sabíamos que íbamos a tener un futuro…, cuando estábamos en el último año de la Escuela tuvimos la oportunidad de trabajar en San Cristóbal, para trasladar todo un templo 5 km más allá, experiencia única en Sudamérica y fue algo grandioso porque tuvimos contacto con mu¬chos restauradores, nos conocimos con los mejores de Bolivia y salir en redes internacionales fue maravilloso y conocer esta gente a nosotros nos ha abierto más puertas porque han visto el potencial que teníamos y esa misma gente nos recomendaba para otros trabajos posteriores y así estuvimos siempre viajando siempre conociendo”. Actualmente estoy en la etapa de querer compartir estos conocimientos con la gente, ha sido maravilloso trabajar en la Escuela dictando iconografía, compartiendo mis experiencias con los jóvenes.

LA COOPERACION ESPAÑOLA: UN MODELO DE COOPERACIÓN CULTURAL

 En el Informe sobre Desarrollo Humano 2004 del PNUD, denominado la libertad cultural en el mundo diverso de hoy, se reconoce por primera vez la incidencia en el desarrollo humano de las dimensiones culturales, así como la diversidad cultural que caracteriza a las sociedades. En él se admite que la democracia y el crecimiento equitativo no son suficientes para alcanzar un desarrollo pleno, sino que también se requieren políticas multiculturales que reconozcan las diferencias, defiendan la diversidad y propicien la libertad cultural, con el fin de permitir que todas las personas tengan la opción de comunicarse en su propia lengua, practicar su propia religión y participar en la formación de su propia cultura.

La Cooperación Española ha sido pionera en el trabajo en el ámbito de la cultura y el desarrollo, desde que empezó su andadura a finales de los años 80, especialmente en Latinoamérica, adoptando una visión amplia del concepto de cultura, entendida como “el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.(1)

En más de 20 años la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ha desarrollado diversas herramientas de cooperación cultural, destacando el Programa Patrimonio para el Desarrollo, presente en más de 24 países y la Red de Centros Culturales presente en otros 19. Cabe mencionar los cuatro Centros de Formación de la Cooperación Española, que, de manera constante y paralela a su principal actividad de formación de funcionarios latinoamericanos, han desarrollado una intensa actividad cultural.

En el año 2008, a partir del mandato del II Plan Director de la Cooperación Española, estas experiencias desembocaron en la elaboración de la Estrategia de Cultura y Desarrollo cuyo objetivo es el apoyo a políticas y prácticas culturales vinculadas a objetivos de desarrollo. Este documento sistematiza e integra las experiencias anteriores, buscando la eficacia del sector para contribuir a la consecución de los Objetivos del Milenio en el marco de la nueva arquitectura de la cooperación internacional que reconoce la cultura, no ya como una dimensión accesoria al desarrollo,  sino como el tejido constitutivo de la sociedad y como fuerza esencial para su desarrollo.

Bolivia comparte esta visión al reconocer en su Plan Nacional de Desarrollo que ”las culturas y el patrimonio boliviano han sido considerados como poco estratégicos para la gestión pública y en consecuencia los niveles de inversión desde el Estado y la Cooperación Internacional en esta área no son significativos, pero aun peor es constatar que no responden a una propuesta de política pública que fortalezca un proceso de desarrollo cultural.” Para paliar esta situación, en el año 2009 se crea por primera vez en Bolivia, un Ministerio de Culturas, que se constituye en el principal actor en el sector.

En base a esta visión compartida, el Marco de Asociación País 2011-15 (MAP), suscrito en noviembre entre el Estado Plurinacional Boliviano y el Reino de España, se determina que “Adicionalmente a los sectores de actuación integral y territorial, AECID trabajará en cultura y desarrollo como sector de actuación específica. La especificidad relacionada con cultura y desarrollo hace referencia a la singular experiencia en este campo de la Cooperación Española en América Latina y, en particular en Bolivia a través, pero no sólo, de un intenso e histórico trabajo en Patrimonio para el Desarrollo”.

El patrimonio cultural una herramienta de desarrollo

La Estrategia de Cultura y Desarrollo de la Cooperación Española entiende el patrimonio cultural como un recurso de desarrollo insustituible y apuesta por su por revalorización para contribuir al desarrollo de las sociedades depositarias de este patrimonio. Partiendo de una concepción amplia del patrimonio cultural y superando visiones historicistas o materiales, se constituye el Programa Patrimonio para el Desarrollo (P>D).

Este programa se ha consolidado como un programa multisectorial, que, bajo el denominador común del patrimonio, articula diferentes tipo de intervenciones para lograr resultados comunes. La metodología se ha basado en cuatro líneas de actuación complementarias: el fortalecimiento institucional, la intervención directa en la puesta en valor del patrimonio, el conocimiento y difusión del patrimonio cultural y el programa de Escuelas Taller.

La primera línea se concreta en el apoyo a las instituciones encargadas del patrimonio a nivel nacional y local, a mejorar sus capacidades técnicas institucionales y a dotarse de instrumentos de planificación y gestión de centros históricos.

Sin embargo, las intervenciones directas son las que han permitido mostrar una nueva forma de entender y de trabajar en el patrimonio como un recurso de desarrollo local. Los ámbitos de actuación son diversos: centros históricos, restauración de inmuebles religiosos, edificios públicos de carácter monumental que albergan usos variados como colegios, museos o teatros, bienes muebles, etc. Un apartado especial merece por su impacto y novedad, las intervenciones en mejora del hábitat, tanto en espacios urbanos como en mejoramiento de vivienda. El objeto del programa es contribuir a que la gente viva mejor y así esta iniciativa ha contribuido a mejorar las de más de 500 familias de escasos recursos, en las ciudades de Potosí, Sucre y los municipios misionales de la Chiquitanía.

Participar en la cultura y disfrutar del patrimonio es un derecho humano irrenunciable, pero también implica un deber y un compromiso con las generaciones futuras, no sólo de las instituciones, sino de toda la sociedad. Con este objetivo el P>D siempre ha acompañado a las instituciones locales, en procesos de capacitación y difusión de su patrimonio cultural dirigida a toda la población y en especial a los más jóvenes.

Geográficamente el programa ha concentrado sus actividades en Bolivia en aquellos lugares donde coincidían bajos índices de desarrollo, con gran riqueza patrimonial. Este el caso de la ciudad de Potosí donde se apoyó el funcionamiento de la oficina técnica del Plan de Rehabilitación de las Áreas Históricas de Potosí (PRAHP) junto a las instituciones locales, modelo que se repitió en Sucre apoyando al PRAHS. Iniciativas que tras largos de trabajo han producido impactos cuantificables y perdurables en el tiempo. En el caso de las Misiones Jesuíticas de la Chiquitanía, en el departamento de Santa Cruz, se colabora con 9 municipios rurales y la iglesia local, reunidos entorno al Plan Misiones. Experiencia muy reconocida, que hoy cuenta con decisivo al apoyo del Gobierno departamental de Santa Cruz.

A nivel nacional, y tras la creación del Ministerio de Culturas por el presidente Morales, la cooperación se suma a un proyecto que establece como resultado la aprobación de una Ley de Patrimonio Cultural y un sistema de registro y catalogación en cumplimiento del mandato constitucional: “El Estado garantizará el registro, protección, restauración, recuperación, revitalización, enriquecimiento, promoción y difusión de su patrimonio cultural de acuerdo con la ley”

Tras la firma del Marco de Asociación País y con la experiencia de estos años, se están iniciando otros proyectos que buscan incidir en el desarrollo local de áreas rurales, que combinan bajos índices de desarrollo con un valioso patrimonio cultural en los departamentos de Potosí y La Paz.

Esta presencia técnica y financiera, mantenida en el tiempo, ha convertido al P>D en un actor ampliamente reconocido, capaz de articular iniciativas y facilitar la creación de redes. Especial atención requiere el Programa de Escuelas Taller, presente en Bolivia desde los años 90, en las ciudades de Sucre, Potosí, en San José de Chiquitos y en La Paz,  como únicos centros de capacitación en la intervención del patrimonio en Bolivia.

Aprender trabajando, las Escuelas Taller y el patrimonio cultural.

Con el fin de demostrar, que la conservación del Patrimonio cultural puede y debe ser fuente generadora de riqueza y empleo, nació el Programa Escuelas Taller en España. La idea, partía por un lado de la necesidad de buscar fuentes de trabajo para la juventud desempleada de la zona y por otro de la necesidad de recuperar el amplio Patrimonio Cultural que estaba perdiéndose. Desde entonces se han instalado unas 50 Escuelas en Iberoamérica en 36 ciudades de 14 países, que han formado cerca de 20,000 alumnos, con las que se ha restaurado numerosos inmuebles de alto valor patrimonial, espacios públicos, monumentos, bienes muebles y sitios arqueológicos.

Las Escuelas Taller están concebidas como un sistema dual de educación no formal y alternativa. Bajo el lema “Aprender trabajando”, se combinan la formación teórica y el aprendizaje práctico, a través de la intervención directa en la rehabilitación y restauración de las obras del Patrimonio Cultural.

En Bolivia, hay funcionado 3 escuelas taller en Sucre, San José de Chiquitos en el departamento de Santa Cruz y La Paz. La primera escuela se fundó en Potosí y estuvo trabajando entre los años 1992 y 2007. Como lo demuestra la apropiación del sistema por las entidades locales, las escuelas taller están muy ligadas al desarrollo local. Su objetivo es contribuir a la mejora de las condiciones de vida de chicas y chicos, que han abandonado los sistemas tradicionales de enseñanza por diversos motivos pero que tienen el interés en recibir una formación profesional. Reciben una ayuda económica por parte de los municipios, que les permite para poder dedicar tiempo a su formación en el ámbito de la conservación del Patrimonio Cultural.

Entre sus principales logros se cuentan los casi 1400 chicos y chicas egresados y en formación, que han dejado patente su buen hacer en más de 50 obras intervención en patrimonio mueble e inmuebles público o espacios urbanos a lo largo del país. Además, estos centros realizan una importante labor de recuperación de oficios perdidos, única en Bolivia y en la sensibilización a la sociedad sobre la importancia de la protección y recuperación del patrimonio cultural.

El éxito del Programa de Escuelas taller lo avala la alta inserción laboral cercana al 70%.

Este año 2012 se ha logrado el reconocimiento del sistema educativo de las EETT, mediante Resolución Ministerial emitida por el Ministerio de Educación, en que autoriza a impartir las titulaciones de técnico básico, auxiliar y medio. Esta importante paso supone un trascendental avance para la inclusión definitiva de las EETT en el sistema educativo plurinacional, además de su gran aporte para la inserción laboral de los jóvenes aprendices.

Paralelamente, el Sistema Plurinacional de Certificación por Competencias (SPCC), del Ministerio de Educación con el apoyo de las tres escuelas y el Ministerio de Culturas, ha elaborado el oficio de restaurador en 6 especialidades, reconociendo los saberes en esta área. En su primera convocatoria ha certificado a 78 profesionales.

El Centro Cultural de España en La Paz

El CCELP cumple un semestre y se convierte en una de las referencias culturales más importantes de la ciudad de La Paz.

El CCELP abrió sus puertas al público boliviano el 11 de mayo de 2012, con la exposición “La Bestia”, de la fotógrafa española Isabel Muñoz, muestra que fue visitada, entre otras autoridades, por el Canciller David Choquehuanca.

Fue inaugurado oficialmente por S.M. la Reina de España, Doña Sofía, el 16 de octubre y que  además, contó con la presencia del Ministro de Culturas del Estado Plurinacional de Bolivia, Pablo Groux y del Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, Jesús Gracia. Tras la breve ceremonia de inauguración, Doña Sofía realizó un recorrido por las dos muestras que el Centro presenta en estos momentos. La primera, fue dedicada al “Plan de Rehabilitación de las Áreas Históricas de Potosí. Un esfuerzo compartido 1991-2009”, coordinada por el Programa de Patrimonio para el Desarrollo de la AECID. La segunda, fue la consagrada al del joven artista boliviano Andrés  Bedoya bajo el título “LPB”

La directora del CCELP, María Pérez Sánchez-Laulhé comenta sobre el desarrollo de las actividades, en este primer semestre: “En las actividades culturales y artísticas han participado más de 7.000 personas, entre público y artistas.  Además, otras 4.000 han hecho uso de los servicios básicos del Centro, la Biblioteca y el Medialab, que ponen a disposición de los jóvenes creadores de Bolivia nuevas herramientas tecnológicas”.

Para tal desarrollo de actividades se encomendó un diagnóstico cultural y que en la actualidad, el CCELP está trabajando en formación y capacitación de profesionales del sector artístico/cultural, tratando, de esta manera, de contribuir a la profesionalización y el reconocimiento social e institucional de las prácticas artísticas y culturales.

Además, la internacionalización de la cultura boliviana, contribuyendo a dar a conocer a los artistas emergentes bolivianos en el exterior.

Y por último, el fomento del reconocimiento de los derechos y la diversidad culturales, fundamentalmente a través de la formación de nuevos públicos y del fomento de la participación en la vida cultural, desde las perspectivas de inclusión social y equidad de género.

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