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Cadenas de explotación infantil.

“Sin tiempo para soñar”.

Última Actualización Viernes, 06 de Abril de 2012. 23:11h.




“…se trata de una explotación consolidada, que empieza desde la subcontratación de las familias y el contrato - cuando lo hay - se realiza con el varón, con el jefe del hogar, sin tomar en cuenta que detrás de éste trabaja toda su familia. Entonces, los términos del trabajo son tremendamente explotadores...”

Estudio que refleja las condiciones de trabajo en el proceso productivo de la castaña; “Sin tiempo para soñar: Situación de los niños, niñas, adolescentes y sus familias en la zafra y el beneficiado de la castaña”.

- Bolivia cuenta con una Nueva Constitución Política del Estado. ¿Cómo responde la nueva carta magna a la demanda de atención y protección de la infancia y la adolescencia?

Es importante reconocer que esta NCPE ha enmarcado de manera muy fuerte y ha generado un esfuerzo muy grande para incluir el tema de derechos humanos y el tema del desarrollo humano y social. Desde este punto de vista es una de las constituciones más interesantes de la región. Hay también artículos, que de manera específica, garantizan la protección de los derechos de la niñez. Se prohíben todas las formas de violencia contra la niñez, se legitima lo que es el interés superior del niño, lo que significa que - en particular - las instancias judiciales tendrán que tener en cuenta y saber cómo operativizar el interés superior del niño. También prohíbe la explotación laboral infantil y todas las formas más agresivas de trabajo infantil, sobre todo en sus peores manifestaciones.

Entonces, hay diferentes artículos que ayudan en la protección infantil, pues ahora se deberán transformar en leyes, en normativas nacionales para operativizarlas. En lo que concierne al marco legal, desde el punto de vista de visión, nos podemos considerar bastante satisfechos.

- ¿Cuál es su mirada respecto al proceso de explotación de la castaña y el trabajo infantil que involucra no solamente a empresas sino también a redes sociales?

Hay muchas cosas que preocupan, pues se trata de una explotación consolidada, en el sentido que empieza desde la subcontratación de las familias, y el hecho que el contrato, cuando lo hay - por que muchas veces ni se firma un contrato con los trabajadores y el subcontratador - se realiza con el varón, con el jefe del hogar, sin tomar en cuenta que detrás del jefe del hogar trabaja toda la familia, incluyendo niñas, niños y adolescentes.

Se tiene la experiencia en Santa Cruz, con lo que es la zafra de la caña de azúcar, donde el proceso de sensibilización a la sociedad civil, empresarios, sindicatos y obreros ha significado algunos avances, como por ejemplo, la iniciativa del triple sello para garantizar que la caña de azúcar haya sido producida sin la contribución del trabajo infantil, por lo tanto se ha generado un movimiento desde los trabajadores organizados en sindicatos mucho más sólidos y la presencia del Estado a través del Ministerio de Trabajo, además de organismos no gubernamentales que trabajaron en la abogacía de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

- ¿Considera que una de las aristas para el crecimiento de la explotación de niños, niñas y adolescentes es el determinismo económico que radica en las familias involucradas en la cadena de la castaña?

El trabajo infantil tenemos que leerlo desde dos ángulos principales, uno es el tema de la pobreza que no podemos negar, y dos es el tema cultural. Sabemos que hay muchos niños que viven en situación de pobreza relativa moderada y que sin embargo, siguen trabajando por que son las mismas familias que empujan al niño a trabajar y a contribuir a la economía de la familia, muchas veces están acostumbrados que un chico de 14 o 15 años contribuya a la economía familiar, así como ven normal que un varón o una niña de 16 años tengan un hijo y sea jefe de hogar. Hay muchos temas culturales y contradictorios que deben ser reconocidos, pero el tema de pobreza es el tema principal.

Cuando se habla de niñez, creo que en el país se sigue una cultura bastante adultocentrista, el niño es considerado - y no siempre en un sentido negativo - como propiedad de la familia, un objeto que los padres pueden disponer según sus necesidades y gustos. Necesitamos trabajar un poquito más en el verdadero enfoque de derecho; la capacidad de integrar, asimilar, entender y aplicarlo dentro de estos contextos. Esto supone ejercicios políticos de verdadera práctica de justicia en todos los niveles.

- El país presenta, por lo menos, dos diferentes miradas sobre el trabajo infantil y adolescente, que lindan entre lo permisible y lo intolerable.

En el país es un tema que está generando mucho debate, por decirlo de una manera diplomática, a veces peleas, por que ustedes saben que el país está dividido. Hay una parte de organizaciones de la sociedad civil, tanto de adultos como de niños y también del ejecutivo, que apoya el trabajo infantil, o sea, ven el trabajo infantil como una oportunidad para que el niño se desarrolle, para que el niño aprenda, así está enmarcada en la Constitución Política del Estado. La Constitución prohíbe lo que es el trabajo forzoso y la explotación laboral de los niños, pero considera que algunas tareas laborales realizadas por el niño, en el marco de la comunidad o de la familia, promueven el desarrollo integral. Entonces ahí va uno de los nudos críticos y vacíos. Pero organizaciones, y entre ellas está UNICEF, no estamos de acuerdo con esta visión. Estamos absolutamente en contra de lo que es el trabajo infantil, no cerramos los ojos frente a la realidad y a los desafíos de pobreza que está enfrentando el país, pero no pensamos que esta sea la manera más efectiva de ayudar a estos niños y a sus familias ha salir del tema de pobreza, por que sabemos que el trabajo infantil en lugar de contribuir ha erradicar o ha mejorar la condición de pobreza de la familia, la perpetúa. Sentimos que se quiere bajar la edad de ingreso al mercado laboral y por eso estamos realmente preocupados.

- La realidad hoy nos presenta su rostro de hereje.

Es evidente y deplorable la explotación infantil y adolescente y existe un encubrimiento sistemático de las otras formas furtivas de explotación. Hay muchas formas de trabajo infantil invisibles, escondidas, por ejemplo el trabajo doméstico donde trabajan principalmente las niñas, no hay investigaciones sobre este tema, sabemos que hay un número muy alto de niñas que están trabajando en hogares en condiciones muchas veces precarias, explotadoras y muy peligrosas, porque tiene un diario contacto con la familia de la empleadora, viven y trabajan cama adentro, muchas veces no perciben un sueldo, una remuneración económica, más bien le dan el “gran privilegio de poder asistir a la escuela” o le pasan zapatos de segunda mano o vestido, o la alimentan, pensando que de esa forma, siendo una niña pobre, ya están contribuyendo a realizar todos sus derechos. Ahí se evidencia también una visión paternalista, adultocentrista, una falta de reconocer al niño o niña o adolescente como una persona que necesita tener y realizar sus derechos y este es un tema muy fuerte, no sabemos exactamente lo que está sucediendo en estas familias de los empleadores.

Cuando se habla de niñas en particular, todo este tema queda aún más invisibilizado, como las niñas que trabajan en wiskerías, en chicherías, como damas de compañía, a veces como víctimas de los circuitos de explotación sexual. Son situaciones absolutamente invisibles. Todo el mundo sabe de la existencia de estas niñas, pero nadie sabe exactamente cuántas son y qué hacen. Existen investigaciones, pero por supuesto, no pueden ser exactas en sus datos.

- ¿Se puede hablar de algún programa integral de prevención y atención implementado y funcionando?

No hay programas específicos, sobre todo de atención, por que programas de prevención en el país hay, pero cuando el derecho de un niño se ha vulnerado, es decir, cuando un niño o niña o adolescente, que ya está en la calle, que ya esta en un lenocinio, que ya está en una mina, que ya está trabajando en una beneficiadora, que ya se ha acostumbrado a un sistema vulnerante; para esta población sumida en un contexto de indefensión, no existen programas verdaderamente sólidos de rehabilitación, de reinserción familiar, social, económica, sobre todo para los adolescentes, para que les ayude a construir sus proyectos de vida.

Sabemos que es aquí, en esta dimensión real donde es importante fortalecer esfuerzos, no solamente en el nivel de prevención, sino fundamentalmente en la parte atencional.

En este marco, el Estado tiene un reto gigante; sin embargo, hay un tema de inversión pública que es absolutamente insuficiente para poder enfrentar este reto.

- ¿Qué nudos críticos podemos identificar dentro de este nuevo orden sistémico, en el marco de los derechos y vulneraciones de niños, niñas y adolescentes?

El tema de la impunidad sigue siendo una gran preocupación. Hay muchos casos de denuncia de delitos de distinta tipología, cometidos contra la niñez y sin embargo sabemos que, en muy pocos casos, los delitos concluyen con una sanción al agresor. Por lo tanto, ahí identificamos un cuello de botella.

También, en Bolivia, existen 12 o 13 fiscales especializados en materia de niñez y adolescencia y solamente 13 jueces especializados en esta materia, esto indica que hay un tema de cobertura judicial que no es suficiente.

- ¿Qué actores sociales e instituciones del Estado deberían estar presentes para reducir la inserción de niños, niñas y adolescentes en el campo laboral y más aún en trabajos considerados de alto riesgo y de explotación?

La problemática es compleja, necesita ser trabajada a todos los niveles, un trabajo directamente con la familia, un trabajo con los empresarios, un trabajo a realizar con los mismos sindicatos, que también tienen que incorporar el enfoque de derecho y tratar de luchar para mejorar las condiciones de trabajo.

Hay de igual manera, un trabajo que hacer con el Ministerio de Trabajo, con las prefecturas, con las defensorías hasta con los servicios de salud y educación, por que ahí hay un tema de vulneración de derechos a la salud y educación, dado que, cuando los niños y las familias se desplazan a estos campamentos muy precarios e improvisados, no tienen acceso a ninguno de estos servicios, están en medio de la selva, cosechando castaña, rompiendo los cocos con machete, expuestos a situaciones de alto riesgo y vulnerabilidad por el tema de accidentes, por el tema de clima, por el tema de ambiente, pues se trata de zonas altamente insalubres.

Generalmente, los niños que viven en situación de explotación sufren de desnutrición, problemas de salud, se presenta un alto índice de deserción escolar, por lo tanto, rezago escolar.

Entonces el problema por un niño que trabaja o que está acompañando a la familia en este tipo de tareas laborales es muy complejo, perjudica de manera muy profunda su desarrollo integral, por que se le niega la realización de algunos derechos que para el niño son básicos, como para cualquier ser humano, siendo ahora considerado como un sujeto de derecho.

Patrizia Benvenuti

Especialista en Protección de la Niñez del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia –UNICEF

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