Desarrollo
¿Está la banca rural cumpliendo con su trabajo?

“No existe país que haya alcanzado el desarrollo sin un aumento en el acceso al crédito, ahorros y emprendedores para potenciar la economía”.

“La banca rural forma una pieza necesaria en el rompecabezas del desarrollo, sin la cual no podría completarse”.

La banca rural es incuestionablemente uno de los grandes retos de nuestra era. Aun considerando las migraciones del campo a la ciudad, casi la mitad de la población mundial vive en zonas rurales. En Bolivia, la población rural representa el 35%. ¿Entonces, porqué la banca rural es importante? Sobre todo cumple una clara función: expande el desarrollo económico por las zonas rurales y permite al crédito llegar a zonas a las que de otra manera no hubiese llegado. De tal forma, la banca rural forma una pieza necesaria en el rompecabezas del desarrollo, sin la cual no podría completarse.
En las localidades de Rurrenabaque y San Buenaventura, en los departamentos de La Paz y Beni, la banca debería desempeñar un papel importante. Durante nuestro tiempo ahí , visitamos bancos rurales y aprendimos sobre su trabajo. El Banco Unión y Prodem, por ejemplo, se encargan de manejar fondos gubernamentales para promover el crédito en áreas rurales. Sus préstamos están orientados hacia la agricultura y ganadería (excluyendo el chaqueo) y el tipo de interés es un 6% anual.
Otras instituciones financieras, como Crecer, prestan exclusivamente a mujeres y ofrecer créditos al 2% mensual que incluyen cursos previos de entrenamiento. El tipo de interés en Diaconía es del 15% y financian todo tipo de actividades. En último lugar, Cacti ofrece créditos al 25% excluyendo actividades agrícolas y ganaderas. A primera vista, puede parecer una gran oferta de servicios financieros para localidades tan pequeñas, pero en realidad la situación no es tan favorable.
El Banco Mundial ha publicado recientemente los datos del índice de inclusión financiera mundial, con malas noticias para Bolivia. De todos los adultos rurales, sólo el 20% tiene una cuenta a su nombre en una institución financiera, un resultado bajo comparado con la media Latinoamericana: 35%; o la de los países desarrollados: 89%. Además, sólo el 21% de los bolivianos ha pedido un préstamo en el último año, inferior de nuevo a la media continental. Los datos del Banco Mundial también muestran información interesante acerca de cómo se utilizan los préstamos: sólo unos pocos se utilizan para emprendimiento o negocios. La mayoría de los créditos se piden para hacer frente a emergencias familiares, por ejemplo.
En el caso de Rurrenabaque y San Buenaventura, encontramos otro problema con la banca rural: algunos de los locales mencionaron haber pedido préstamos para agricultura y ser obligados a entregar el primer pago antes de recibir beneficio alguno de sus plantaciones. Esto presenta un grave problema, especialmente en un área donde la mayoría de las rentas provienen de la agricultura y la ganadería. De hecho, aparte de Banco Unión y Prodem (que manejan fondos gubernamentales), los periodos para devolver el dinero en los bancos locales parecen demasiado cortos para fines agrícolas y por lo tanto no son adecuados para muchos habitantes del campo.
Parece ser que la oferta de servicios financieros en zonas rurales de Beni y La Paz no está cumpliendo su función. O bien los prestamos no se adecuan a las necesidades de los agricultores, o resultan caros o requieren excesivas garantías. No existe país que haya alcanzado el desarrollo sin un aumento en el acceso al crédito, ahorros y emprendedores para potenciar la economía. Se deben fomentar los préstamos para actividades productivas, junto con una mayor inclusión financiera en zonas rurales. Si esto se puede conseguir, la primera piedra para el desarrollo futuro de la región habrá sido puesta.
Pablo Ruiz
Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo - INESAD
Is rural banking doing the job in bolivia?
Business-oriented loans must be promoted, along with financial inclusion among the rural population. If this can be done, then the foundations for future development in the region will have been set.
Rural banking is a crucial and unquestionable challenge of our time. Even considering rural-urban global migration trends, nearly half of the world’s population still lives in rural areas.In Bolivia, rural inhabitants represent around 35% of the total population. So, why is Rural Banking important? Overall, it serves a clear purpose: it expands economic development into the countryside by promoting financial inclusion and allowing credit to flow into areas it otherwise would not. In this sense, banking is a necessary piece of the development puzzle, without which development cannot be completed.
In the towns of Rurrenabaque and San Buenaventura, located in rural areas of La Paz and Beni departments, banking is bound to play an important role. During our stay in the area, we visited a number of rural banks and learned more about their specific work. Banco Unión and Prodem, for example, are in charge of managing government funds to promote credit in rural areas. Their loans focus on agricultural and livestock production and exclude logging; the interest rate is 6% yearly.
Other financial institutions, such as Crecer, focus exclusively on lending to women, and offer loans at a 2% monthly interest rate including preliminary training courses. Diaconia bank’s interest rate is 15% and includes all types of activities. Finally, Cacti offers loans at a 25% rate, focusing on activities other than agriculture and livestock production.At first sight, this might seem like a generous supply of financial services for small towns; however, in reality this is not quite the case.
Recent information published through the World Bank’s Financial Inclusion Index reveals poor results for Bolivia. Out of all adults living in rural areas in the country, only 20% of them own an account at a financial institution, which seems low if we compare it with the Latin American average of 35% or with the developed world, where 89% of adults own a bank account. Moreover, only 21% of Bolivians living in rural areas having taken out a loan in the past year, again lower than the continental average.
The World Bank data also reveals surprising results about how those loans are utilized: only a few are used for entrepreneurial activities. Most of these loans go to, say, family emergencies. In the specific case of the Rurrenabaque -San Buenaventura area, we encountered another main problem with rural banking: a number of the locals we spoke to claimed to have taken out loans for agricultural purposes were asked to hand in their first payment before they had received any yields from the crops they were growing.
This is a problematic issue, especially in an area where the main income sources are agriculture and cattle ranching. Indeed, aside from Banco Unión and Prodem (managing agriculture-oriented state funds), the payment periods at local banks seemed too short for such purposes and therefore inadequate for most rural dwellers.
It seems the supply of financial services in rural Beni and La Paz is doing an unsatisfactory job. Loans are inadequate, rates are too high, or they require guarantees that some people cannot make. No country has ever climbed the ladder of development without increased access to credit, savings and risk-takers fueling the economy. Business-oriented loans must be promoted along with financial inclusion among the rural population. If this can be done, then the foundations for future development in the region will have been set.
Pablo Ruiz
Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo - INESAD
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