Desarrollo
Desarrollo Sostenible: Más allá de los ingresos por hidrocarburos

La literatura económica y la evidencia empírica señalan que un manejo equilibrado del presupuesto, buscando sostenibilidad de las cuentas públicas, es un elemento importante para impulsar el crecimiento económico en el corto plazo y mejorar el desarrollo humano en el mediano plazo, ya que promueve un entorno macroeconómico estable. Sin embargo, esto requiere, en lo posible, que los gastos sociales como educación y salud sean financiados mediante fuentes estables, como los impuestos.
En el caso de nuestro país, si analizamos los ingresos del sector público para la gestión 2011, se evidencia que la composición consistía en: el 44% por venta de hidrocarburos, el 39% por impuestos y el resto por donaciones, recuperación de transferencias y otros ingresos corrientes. En cambio, estos porcentajes llegaron al 23%, 55% y 22% durante la gestión 2000, respectivamente. A priori, se podría concluir que a principios de este siglo existía una mejor y más saludable composición de los ingresos públicos.
Por otro lado, para complementar el panorama de análisis en términos de desarrollo sostenible, se debe considerar los gastos sociales, como salud y educación. En el período 2000–2005, los ingresos por impuestos, en promedio, cubrían alrededor del 75% de dichos gastos, teniendo que recurrir a otros ingresos para cubrir estos gastos, que en muchas ocasiones originó un déficit fiscal.
En cambio, estos ingresos, en promedio, cubrieron la totalidad de los gastos sociales durante el período 2006-2011. Estos hallazgos están evidenciando que existe la posibilidad de financiar el gasto en educación y salud con fuentes estables. Ahora bien, siendo más estrictos con la sostenibilidad, los ingresos por impuestos también deberían ser capaces de cubrir otros gastos como salarios, intereses de deuda y gastos en bienes y servicios, de manera que se pueda preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Sin embargo, considerando la totalidad de ingresos por impuestos, alrededor de un 35% proviene del sector hidrocarburos, cuyos ingresos tiene una alta dependencia de los precios internacionales del petróleo; por tanto, se advierte una importante volatilidad de los ingresos tributarios en la medida que estos precios sufran variaciones, sobre todo hacia la baja.
En conclusión, si bien los ingresos por impuestos se incrementaron de manera significativa, logrando cubrir varios gastos corrientes y sociales, como el bono Juancito Pinto, es muy prudente y urgente realizar ejercicios de políticas tributarias a nivel del Gobierno Central y Gobiernos Subnacionales, en el marco de las autonomías que vive el país.
Como una medida prudencial frente a posibles acontecimientos de los precios internacionales del petróleo, se debería profundizar el análisis de impactos en el corto y mediano plazo de la implementación del impuesto a los ingresos, así como modificaciones al sistema impositivo del sistema financiero, sector minero y empresas transnacionales, buscando garantizar un desarrollo sostenible de nuestro país.
Fernando Mita
Economista. Investigador Asociado del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD)
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