El Día Internacional de la Mujer, ha sido reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, desde 1977, con el fin de conmemorar la lucha de las mujeres a lo largo de la historia, por su participación en igualdad de condiciones con los hombres, en el desarrollo de una sociedad más justa y equitativa.
La idea de un día internacional de la mujer tuvo su máxima inspiración en la Revolución francesa donde las mujeres francesas exigieron el sufragio femenino y tras el triunfo de la revolución en 1789 basada en la idea universal de la igualdad natural y política de las y los seres humanos y que proclamó la Declaración de los derechos del hombre, seguía negando el acceso de las mujeres, la mitad de la población, a los derechos políticos. No fue sino hasta los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a proclamar, desde diferentes organizaciones internacionales, la celebración de una jornada de lucha específica para la mujer y sus derechos.
Sus antecedentes más inmediatos se remontan a la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague en 1910, donde se proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, dando lugar a que el año siguiente, 1911, se celebre por primera vez el 19 de marzo en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines para exigir el cumplimiento de los derechos políticos y laborales de las mujeres.
Una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York, producto de las paupérrimas condiciones laborales a las que estaban sometidas.
Las mujeres en el mundo siempre han estado en pie de lucha por el reconocimiento de sus derechos los cuales se han visto recién plasmado a partir de la adopción de la Convención contra toda forma de discriminación contra la Mujer (según su sigla en inglés, la CEDAW), en 1979.
En Bolivia, la situación no ha sido menos, pues su participación y lucha en la construcción del mas recién Estado Plurinacional fue decisiva, tanto desde los movimientos sociales y sus acciones, como desde el lugar donde se encontraban, ya sea como madres, profesionales, amas de casa, mineras, campesinas etc.
Todo este esfuerzo ha posibilitado la constitucionalización de sus derechos en la actual Constitución Política del Estado de 2009, marco legal que recoge y consolida principios importantes como:
- equidad social y de género,
- el reconocimiento del valor económico del trabajo doméstico,
- la igualdad y no discriminación por sexo,
- el derecho a una vida libre de violencia,
- los derechos sexuales y derechos reproductivos,
- el ejercicio de cargos públicos,
- la maternidad segura y
- la igual remuneración que los hombres por igual trabajo, entre otros derechos.
Principios que también han posibilitado avanzar en políticas públicas concretas como el Plan nacional de Igualdad de Oportunidades “Mujeres construyendo la nueva Bolivia para Vivir Bien”, o la ley del Régimen Electoral que garantiza la paridad y alternancia, o la ley de Educación Avelino Siñani que ya incorpora el principio de equidad de género, o la ocupación de puestos políticos en los ámbitos del ejecutivo y del legislativo o las últimas elecciones judiciales de octubre de 2011, que permitieron que en Bolivia, por primera vez en su historia, se haya cumplido con la completa equidad de género en la elección de las más altas autoridades judiciales, entre otras.
Si bien en Bolivia se ha logrado avanzar en la formulación de leyes, normas, y políticas en temas que son considerados estratégicos para promover la equidad y la igualdad formal entre hombres y mujeres, sin embargo, aún existe un camino largo por recorrer, por ejemplo la violencia en contra de las mujeres es un problema aún pendiente, ya que según datos del INE y VIO1 el año 2009 se recibieron en los Servicios Legales Integrales Municipales 21.870 denuncias de violencia intrafamiliar de las cuales el 86,56% fueron presentadas por mujeres. La FELCC de la Policía Boliviana, en su informe del primer semestre de la gestión 2011, señala la muerte de 277 mujeres por asesinato, homicidio y suicidio, 60% más casos que en el año anterior.
Estas cifras nos demuestran que las mujeres bolivianas viven problemas de violencia derivados de su condición social como mujeres, pues, son expuestas a diferentes situaciones peligrosas en este sistema patriarcal imperante, donde la subordinación de la mujer es evidente, que va desde la denigración de la mujer, por ser mujer, violencia y ataques sexuales, re victimización en casos de denuncia, hasta llegar al feminicidio. Al respecto el CIDEM, una ONG de mujeres que trabaja hace muchos años en Bolivia, a través de su observatorio, entre enero y agosto de 2011, identificó 65 feminicidios de una muestra de 104 casos.
Así, la lucha de las mujeres bolivianas, hoy en día, ya no puede seguir circunscribiéndose a la búsqueda de reivindicaciones formales, que se circunscriban en reformas legales, sino ir más allá, hacia la búsqueda de reivindicaciones materiales, que no les impida gozar efectivamente y en condiciones de igualdad de los derechos que formalmente les reconocen la Constitución y las leyes, para lo cual también hará falta la modificación de conductas y estereotipos sociales y culturales que quedan al margen una regulación legal.










