Las políticas diseñadas con la intención de hacer el empleo más seguro tienden a hacer los empleos menos seguros. Las políticas implementadas para asegurar que los pobres puedan obtener una vivienda, por lo general reducen las opciones residenciales para las familias de bajos ingresos. Una y otra vez, observamos que las intenciones y las consecuencias de las políticas están pobremente correlacionadas y, ocasionalmente, pueden estar en desacuerdo unas con otras.
Verde y Oscuro
Las Intenciones y consecuencias de las políticas

“Se debe pensar cuidadosamente en las consecuencias potenciales de las políticas diseñadas para simultáneamente reducir la deforestación y mejorar el


Por esto, se debe pensar cuidadosamente en las consecuencias potenciales de las políticas diseñadas para simultáneamente reducir la deforestación y mejorar el bienestar de los humanos. Por ejemplo, dos canales por los que tales políticas podrían guiar a consecuencias no deseadas son: a través de su impacto en el mercado de trabajo local y su impacto en la migración rural – urbana.
En el caso del mercado laboral local, se debe considerar que los pagos por conservación a un propietario local de tierra, por conservar el bosque que de otra manera hubiera sido deforestado dará a conocer el tiempo extra que ellos tendrían para realizar limpieza de las áreas y podrían ofrecérselo a otros propietarios. Si los propietarios del terreno hubieran realizado la deforestación ellos mismos, ellos bien podrían decidir realizar otras tareas en su propia tierra por las que de otra forma hubieran contratado trabajadores o podrían decidir ofrecer su mano de obra en el mercado laboral local.
De una u otra manera, la oferta de trabajo local se incrementa y en la ausencia de cualquier aumento en las oportunidades de empleo, los salarios disminuyen. La disminución en los salarios tendrá un impacto en otros trabajadores sin tierra que dependen de sus salarios para vivir. Más allá de eso, otros propietarios, se enfrentan a costos de trabajo más bajos y podrían decidir realizar tareas que previamente no ofrecían beneficios, incluyendo el desmonte de la tierra. Por lo que es posible que los pagos por conservación no causen grandes cambios en la deforestación.
Por otro lado, podría decirse que los patrones de uso de tierra están, en última instancia, más determinados por los patrones de migración interna que por la decisión del uso de tierra de cada uno de los agricultores dentro de su lote. Es posible que sea más fácil reducir la deforestación a través del manejo de la migración que a través de incentivos directos para la reducción de la deforestación.
En los Estados Unidos, por ejemplo, grandes regiones de tierra cultivada previamente se han convertido nuevamente en bosques naturales debido a la migración rural – urbana. De hecho, la urbanización global no muestra señales de disminución y las implicaciones para la preservación de los bosques son significativas. En la medida en que los pagos por la conservación provean flujos adicionales de ingresos hacia áreas rurales, estos tienen el potencial de ya sea disminuir la migración a centros urbanos o, en el peor de los casos, atraer a una mayor población hacia los límites de los bosques.
Debemos tener cuidado en no asumir que estas consecuencias no deseadas determinarán los resultados, así como no debemos asumir que las políticas tendrán los resultados previstos porque esos eran los deseos de los hacedores de políticas. El propósito de un análisis económico rigoroso es pensar teóricamente a través de las posibles relaciones, analizar los datos para ver si alguna de esas consecuencias no deseadas podrían ser problemáticas. ![]()
Dra. Diana Weinhold
London School of Economics
Policy Intentions and Policy Consequences
“We should take care not to assume that these unintended consequences will, in fact, dominate outcomes, just as we should not assume that the policies will result in their intended outcomes just because those were the hopes of the policy makers”.
Policies designed with the intention of making employment more secure tend to make employment less secure. Policies implemented to ensure that the poor can obtain housing often reduce residential options for low income families. Again and again we observe that policy intentions and consequences are, at best, loosely correlated, and occasionally even completely at odds with each other.
Thus, we must carefully think through the potential consequences of policies designed - with every good intention - to simultaneously reduce deforestation and improve human well-being. For example, two channels through which such policies could lead to unintended consequences are through their impact on the local labour market and their impact on rural-to-urban migration.
In the first instance of local labour markets, consider that conservation payments to a local landowner to preserve forest that would otherwise have been cleared will release labour time that would have been spent on clearing. If the clearing would have been done by hired workers, these workers will now have extra time to provide to others. If the landowner would have done the clearing themselves, they may well decide to take on other tasks on their land for which they may have otherwise hired labour or may decide to provide labour to the local market. Either way, local labour supply increases and, in the absence of any increased employment opportunities, wages decrease. The lower wages will impact other landless workers that rely on wages for their living. Furthermore, other landowners, now confronted with lower labour costs, may decide to undertake some tasks that were previously unprofitable, including clearing land. Thus, depending on the elasticity of wages to clearing, deforestation itself may not change much overall.
Another consideration is that, arguably, national land use patterns are ultimately more determined by internal migration patterns than by infra-marginal local land use decisions; a smaller overall rural population will likely reduce pressure on forests more than marginal reductions in forest use of a (constant) rural population.
In the U.S., for example, large regions of previously cultivated land have been given back to natural forest by rural-to-urban migration. Indeed, global urbanisation shows no signs of slowing and the implications for forest preservation are significant. To the extent that conservation payments provides an additional flow of revenue from rural land, it has the potential to either slow migration to urban centres or, worse, attract more population to the forest frontiers.
We should take care not to assume that these unintended consequences will, in fact, dominate outcomes, just as we should not assume that the policies will result in their intended outcomes just because those were the hopes of the policy makers. The purpose of rigorous economic analysis is to theoretically think through the possible relationships, analysing the data to see which, if any, of these unintended consequences may prove problematic.
Dra. Diana Weinhold
London School of Economics
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