La agricultura tiene un impacto sobre la calidad del agua. A partir de la revolución verde se dieron grandes cambios a nivel mundial, actualmente esos cambios se han ido profundizando hasta llegar a una agricultura a gran escala basada en monocultivos, manipulación genética, altos niveles de mecanización y uso masivo de químicos, entre ellos plaguicidas.
Como cualquier compuesto químico, los plaguicidas, dependiendo de su estructura y factores ambientales, pueden permanecer con la misma composición que tenían al momento de ser aplicados (Organoclorados) o degradarse en sustancias menos tóxicas o en sustancias más tóxicas. Cuando se utiliza un plaguicida, este se deposita en la planta en forma de aerosol o polvo y cae al suelo, o también puede permanecer en el aire y viajar kilómetros a la deriva con el viento antes de caer al suelo. Es por esa razón que se han encontrado plaguicidas en lugares donde nunca antes se habían usado.
Los plaguicidas que permanecen después de su aplicación son denominados plaguicidas persistentes y pueden permanecer por días o meses en las hojas de las plantas y años en suelos y sedimentos de los ríos. Estos residuos pueden ser lavados y arrastrados por la lluvia largas distancias alcanzando y contaminando fuentes de agua que son recursos vitales para el ser humano.
La contaminación de cursos y masas de agua por plaguicidas ocurre por una mala gestión de éstos, traducida en: la descarga de residuos industriales y sobrantes de agua del lavado de equipos, su aplicación directa al agua, el desplazamiento de plaguicidas arrastrados por las lluvias hacia los causes, las aplicaciones aéreas cercanas a los ríos y lagos, los desechos de envases de plaguicidas en fuentes de agua y por el uso indebido de éstos productos como instrumentos de pesca.
Es igualmente importante la contribución indirecta producida por lixiviación (infiltración) de productos, caída por desniveles y por contaminación de suelos. Las aguas contaminadas expanden el tóxico a la flora y fauna produciendo la muerte de especies, el aumento de la intoxicación humana, la pérdida del curso de agua como recurso utilizable y la probable contaminación de las reservas hídricas (acuíferos).
Por todo lo anterior, es necesario conocer lo que pasa con nuestros suelos y recursos hídricos para así avanzar hacia la protección de nuestros recursos naturales promoviendo una agricultura más saludable y sostenible.
Contacto:
Lic. Susana Renjel Encinas
Coordinadora de Comunicación
Fundación Plagbol
srenjel@plagbol.org.bo









