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07 de febrero de 2011, 12:13:32 Verde y Oscuro
Una nueva Brújula para el DesarrolloLa meta oficial en Bolivia es “vivir bien en armonía con la naturaleza”, la cual es una meta muy razonable que implica asegurar el bienestar humano sin destruir la naturaleza que sostiene toda la vida.Pero ¿qué significa “vivir bien en armonía con la naturaleza”?, ¿cómo sabemos si lo estamos haciendo? y si no, ¿qué políticas podrían empujarnos en la dirección deseada? Para responder estas preguntas claves, necesitamos nuevos indicadores que puedan servir como una brújula para las políticas públicas.
El concepto de “vivir bien en armonía con la naturaleza” tiene dos dimensiones: “vivir bien” y “armonía con la naturaleza. El primero, “vivir bien” se puede medir objetivamente, usualmente por ingresos, necesidades básicas satisfechas o bienes del hogar, o subjetivamente, capturando el nivel de felicidad o satisfacción con la vida. Ambos tipos de indicadores están altamente correlacionados en los países pobres, pero la correlación tiende a desaparecer en los países más ricos. De cualquier modo, ser feliz y saludable parece estar más directamente relacionado con la meta de “vivir bien”, mientras que ingresos, electricidad y educación pueden ser considerados como medios para llegar a esta meta. Entonces, idealmente, nuestro indicador de “vivir bien” debería medir nuestra capacidad de vivir vidas felices y saludables. Esto se puede medir como “esperanza de vida ajustada por nivel de felicidad” con la unidad “años de vida felices.” Por ejemplo, en el caso de Bolivia, la esperanza de vida es aproximadamente de 65 años, mientras que el nivel promedio de felicidad (medido subjetivamente en una escala de 0 a 1) es de 0,65, así que la esperanza de vida ajustada por el nivel de felicidad es de 42 “años de vida felices”. De acuerdo con el Happy Planet Index (1), Costa Rica es el país que logra los niveles más altos de este indicador de “vivir bien”. Ellos tienen una esperanza de vida de 79 años y un nivel de felicidad de 0,85, implicando un nivel de bienestar humano de 76 “años de vida felices”.
En el otro extremo de la escala se encuentra Zimbabwe con una esperanza de vida de 41 años y un nivel de felicidad de 0,28, llegando a un nivel promedio de bienestar de solamente 17 “años de vida felices”.
En el caso de Bolivia, la esperanza de vida es aproximadamente de 65 años, mientras que el nivel promedio de felicidad (medido subjetivamente en una escala de 0 a 1) es de 0,65, así que la esperanza de vida ajustada por el nivel de felicidad es de 42 “años de vida felices”
Por otro lado, la segunda dimensión del concepto de nuestro análisis, “armonía con la naturaleza”, se puede medir más fácilmente en la dirección opuesta: “desarmonía con la naturaleza” o “huella ecológica”.
Las personas que consumen mucha energía, mucha carne y muchos bienes, y que generan mucha basura, tienen huellas ecológicas grandes. Los habitantes de Estados Unidos de Norteamérica tienen la huella ecológica más grande del mundo por su patrón de consumo excesivo. En Bolivia, la gran mayoría de la población tiene huellas ecológicas pequeñas. Sin embargo, un pequeño porcentaje de la población sube la huella promedio dramáticamente, sobre todo por los altos niveles de chaqueo – una actividad que es difícil conciliar con la “armonía con la naturaleza”. El área biológicamente productiva de tierra y agua en este planeta es de aproximadamente 11,9 billones de hectáreas. Evidentemente, no todas las áreas son igualmente productivas; pero las áreas pueden ser estandarizadas en “hectáreas globales” (hg).
Las tierras de Bolivia tienen un nivel de bioproductividad por encima del promedio, lo que significa que nuestros 110 millones de hectáreas de superficie tienen una bioproductividad de 181 millones hg. En términos de bioproductividad por persona, Bolivia tiene el nivel más alto del mundo, de 19,3 hg/persona; con una huella ecológica de solamente 2,4 hg/persona, se puede decir que los bolivianos viven en armonía con la naturaleza.
Es así que en la dimensión de “armonía con la naturaleza” lo estamos haciendo relativamente bien, con excepción de una pequeña minoría que causa la gran mayoría del daño ambiental. Sin embargo, en la dimensión de “vivir bien” aún tenemos mucho por hacer. De hecho, de acuerdo con uno de los mapas de felicidad del mundo, Bolivia se encuentra completamente en el último lugar, muy por debajo de Zimbabue e Iraq (2). Esto es decepcionante y aunque tal vez no sea completamente realista, está claro que necesitamos lograr progresos en la dimensión de “vivir bien,” para lo cual es necesario entender mejor qué es lo que hace felices a los bolivianos. Yo sugiero que se reemplace el indicador tradicional, crecimiento del PIB, con la siguiente brújula, que nos ayudará a mostrar la dirección hacia el “vivir bien en armonía con la naturaleza”.
Al igual que para cualquier indicador, se necesitan datos para construir esto. Mientras que existen varias encuestas globales sobre felicidad, el bienestar subjetivo de los bolivianos no es una variable estándar en las encuestas de hogares y censos aunque debería serlo, ya que es central para nuestra meta de “vivir bien”, y solamente requiere una simple pregunta: De manera general, ¿hasta qué punto está Ud. satisfecho o insatisfecho con su vida últimamente?.
Las respuestas son marcadas en una escala, típicamente de 0 a 10, donde 0 es completamente insatisfecho y 10 es completamente satisfecho. Sería muy importante incluir esta pregunta en futuras encuestas y censos en Bolivia o de lo contrario tendremos una brújula sin aguja.
Dr. Lykke E. Andersen, Gerente Científico, Conservación Internacional - Bolivia www.conservation.org (1) NEF (2009) The Happy Planet Index 2.0. The New Economics Foundation. (http://www.happyplanetindex.org/public-data/files/happy-planet-index-2-0.pdf). (2) Ver: http://www.jdsurvey.net/jds/jdsurveyMaps.jsp?Idioma=I&SeccionTexto=0404&NOID=103. |